lunes, 6 de abril de 2015

LA DEPRESIÓN Y LA VEJEZ

Ese concepto que tenemos de los adultos mayores sobre su estado de ánimo de que siempre están tristes y sufren de depresión es muy común. Sin embargo, esto no suele ser tan cierto, efectivamente hay casos donde si ocurre, pero dejemos en claro que cuando hablemos de adultos mayores no lo debemos relacionar con depresión.
La  depresión se define como un conjunto de síntomas que se manifiestan por la pérdida de interés y el placer en la ejecución de las actividades que se realizan diariamente y puede aparecer a cualquier edad. (Fernández, R., Iñiguez, J., Moya, R. Y Zamarrón, M., 2000).
Según la DSM-IV-R (APA, 2000), los criterios de diagnóstico de ‘’Depresión mayor’ ’son:



Muchas son las dudas que la gente se hace acerca de la depresión en el adulto mayor.

¿La depresión afecta más a los adultos mayores?

Si bien es cierto, en esta etapa del ciclo vital se pasan por muchas situaciones angustiantes como la pérdida de un ser querido, dificultades económicas, modificaciones en el modo de vida, restricción del entorno social y aislamiento, en algunos casos menor autonomía psico-física, etc. Pero de que su prevalencia sea mayor en este grupo de edad no es del todo cierto. Como mencionamos anteriormente hay casos donde si percibimos depresión en el adulto mayor siendo estas las evidencias más comunes: 
                                                                                                  Koening y Blazer, 1996
No obstante, estas manifestaciones pueden tener diversas etiologías de carácter bio-psico-sociales siendo estas: 

La etapa de la evaluación se debe hacer de manera multidimensional; es decir, una valoración que comprenda:


Luego de una exhaustiva evaluación, el siguiente paso es el tratamiento en el cual es necesario establecer estrictos objetivos para intentar cambiar estos patrones ya sean cognitivos, conductuales y ambientales que pueden estar interviniendo en el desarrollo de la depresión:
                                    Imagen de Google
  •   Preparar a la persona para que por sí misma pueda reconocer esos pensamientos negativos que se están formando para que luego ellos mismos puedan reconstruirlos de acorde con la realidad.
  • Habituar y enseñar a las personas a desarrollar una serie de habilidades que les ayuden a poder enfrentar conflictos que se les presenten.                                                                                              
  •  Impulsar la integración social de la persona, fomentando la realización de actividades agradables que les permita tener un buen estado de ánimo.
Podemos concluir que la depresión no es una característica de la vejez. Sin embargo, si es un problema que se presenta en adultos mayores que presentan carencias (psicológicas o físicas).
La depresión requiere de una exhaustiva y multidimensional evaluación para abordar un tratamiento adecuado.
Se recomienda tener un seguimiento periódico del paciente para prevenir recaídas.



Referencias:
-       Fernández, R., Iñiguez, J., Moya, R. Y Zamarrón, M. (2000). ‘’Qué es la psicología de la vejez’’. Madrid: Biblioteca nueva.

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